Viajes. inquietudes. palabras...

6 Cascadas, termas y regreso

Lunes 22: Cascadas del Agrio y termas de Copahue

 

El Río Agrio, hijo dilecto del volcán Copahue, forma a sus pies el lago Caviahue, que por la acidez de sus aguas no tiene peces. Pero antes de hacerlo, se lanza en cascadas entre bosques de pehuenes. Fuimos a conocerlas por la mañana, previo constatar que nuestro estado físico sorprendentemente era muy bueno pese a la dura actividad del día anterior. Salimos del pueblo por ruta 26, como volviendo a Loncopué, y en apenas 1 km. cruzamos el puente sobre el río y tomamos el http://pachig.blogspot.es/img/64.jpg senderito que va a su lado.  La primera se llama “Cascada del basalto”.  Su nombre deriva de las enormes columnas basálticas que hay en sus http://pachig.blogspot.es/img/65.jpg inmediaciones, y que compiten en magnitud con los pehuenes que las acompañan. La segunda, “de la cabellera de la Virgen”.http://pachig.blogspot.es/img/66.jpg 

  La tercera, de la culebra. Los pehuenes dominan estos parajes desde antes que aparecieran las plantas con flores y los dinosaurios. Y realmente dan a los paisajes un aire prehistórico, en donde uno no se asombraría de de encontrar algún http://pachig.blogspot.es/img/67.jpg enorme brontosaurio masticando sus altas y puntiagudas hojas. http://pachig.blogspot.es/img/dinosaurios.jpg  

Ilustración de un libro sobre dinosaurios, con fondo de araucarias.

 

Pero lo que ha venido alimentando desde la antigüedad al hombre son sus semillas (piñones). Estas son producidas por las hembras de los pehuenes (ya que esta especie tiene sexos diferenciados) en sus grandes conos de forma redondeada. En una ocasión que concurrí a la cabaña habitada por la encargada de “El Pehuen”, Amalia, su pequeño hijo estaba manipulando uno de estas “cabezas de pehuén”, como ellos las llaman, tratando de sacarle algún piñón. Pero su madre le explicaba que en esa época estaban inmaduros; hay que esperar al otoño para que el viento libere los piñones, o bien la gente, sacudiendo las ramas, produzca el mismo efecto. Por eso en marzo se celebra en Caviahue la Fiesta del Piñón.  Con los piñones, desde antiguo los mapuches hacen harinas y bebidas, o los comen tostados, hervidos o crudos. Actualmente son típicos los alfajores de harina de piñón.

La cuarta cascada es la “del gigante”. Aquí la cámara que me estaba fallando se terminó de estropear y el rollo de fotos se trabó definitivamente. Esta es la última http://pachig.blogspot.es/img/68.jpg foto que pude sacar con ella; son dos fotos encimadas del mismo paisaje, y la dejo como curiosidad por el aspecto fantasmal que adquieren los pehuenes y el volcán Copahue a la derecha.

Almorzamos unos sandwiches en la cabaña y partimos rumbo a Copahue para disfrutar por segunda vez de sus termas. El sábado ya habíamos reservado un turno para un masaje total ($ 30). Previamente nos sumergimos nuevamente en la Laguna del Chancho. Y luego del masaje, transcurridas las tres horas reglamentarias, Silvia y yo nos dimos un baño de inmersión sulfuroso conjunto, Diana por su cuenta otro igual, y Ernesto un baño de inmersión verde. Los baños sulfurosos son recomendados para las articulaciones y huesos, en tanto que los verdes son relajantes.

El clima, que venía amenazando lluvia, la concretó esa tarde. Al regresar a la cabaña, se desató un violento temporal de agua y viento, lo cual no nos impidió cenar nuevamente en Los Ñires. Kilómetros del día: aprox. 50.

 

Martes 23: de Caviahue a Santa Rosa.

 

Ernesto nos había convencido de desviarnos unos kilómetros en el viaje de vuelta para hacer escala en Santa Rosa (La Pampa), en un hotel que él conocía. Habíamos evaluado la posibilidad de hacer el recorrido vía Chos-Malal, zona que también dicen que es digna de ver, pero las dudas respecto al estado de los caminos y el escaso tiempo disponible nos hizo decidir por el recorrido más seguro y totalmente pavimentado.  Salimos temprano, todavía con lluvia, desandando la ruta 26 rumbo a Loncopué. Ya al salir se veía que para el lado del cajón del Hualcupén estaba despejado, y efectivamente la lluvia cesó a los pocos kilómetros. De Loncopué seguimos hasta Las Lajas por ruta 21. Allí nos despedimos del Río Agrio que nos seguía acompañando como último vestigio del volcán Copahue. Hasta Zapala nos tocó transitar por la ruta 40. Para tomar la ruta 22 hacia Neuquen, hay que poner atención en una rotonda que hay 3 km. antes, que no indica “ruta 22”  ni “hacia Neuquen” sino “hacia Cutral-co” (punto intemedio), ya que conviene girar allí tomando un camino de circunvalación de Zapala en lugar de entrar en la ciudad como nos pasó a nosotros. En la ciudad de Neuquen compramos fiambre y bebidas para almorzar durante el viaje. En Gral. Roca (Río Negro) tomamos ruta provincial  6 hacia el norte. Inmediatamente el paisaje frutal de Río Negro cambia a la desolada estepa patagónica. Entrando en la provincia de La Pampa rompe la monotonía el gran embalse Casa de Piedra; la ruta pasa sobre el largo dique durante unos 10 kilómetros. Allí la ruta cambia de jurisdicción y de  número: pasa a ser ruta nacional 152, y es una larguísima recta hasta Puelches, pueblito en medio de la desolación donde repusimos combustible. Poco después empiezan a verse aislados los árbolitos típicos de La Pampa: los caldenes. Y a los 30 km se llega al Parque Nacional Lihue Calel, especie de oasis en el desierto con sus pequeñas serranías que otrora sirvieron de refugio al cacique mapuche Namuncurá. Poco a pocos los caldenes se hacen más abundantes y empiezan a formar tupidos montes. Comprobamos que la ruta 152 no está en mal estado como lo indica la página web “Ruta 0”, que recomienda cruzar La Pampa por la ruta 20, y que además tiene la ventaja de ser muy poco transitada. Al llegar a Gral. Acha ya el paisaje se va pareciendo mucho al de los campos marplatenses: ya estábamos de vuelta en nuestra pampa húmeda. 25 km más allá tomamos la ruta 35 que corre en forma recta norte – sur. 30 km antes de Santa Rosa está la Reserva Provincial Parque Luro, cuyo nombre nos hizo acordar al conocido barrio marplatense. Es que el vasco Pedro Luro, principal impulsor con su saladero de lo que hoy es Mar del Plata, también anduvo por esos pagos donde supo tener extensas propiedades. Como le gustaba la caza, se le ocurrió traer de Europa ciervos y jabalíes, creando allí el primer coto de caza del país. Actualmente esos animales forman parte del atractivo del parque, junto con los caldenes.

Llegamos a Santa Rosa a eso de las 18 hs. con bastante sol por delante para aprovechar. Es que la “posada rural Piedras Blancas”, cuenta con pileta en la que pudimos disfrutar de una plácida y calurosa tarde. Se encuentra sobre la ruta 5, km. 602,5, en un lugar que permite tener una buena vista a la llanura pampeana. Costo de la habitación doble: $ 180.- Allí nos encontramos con nuestros amigos el Chino y su mujer Silvia, con los que en principio íbamos a hacer también todo el viaje, pero por problemas de taller de su vehículo sólo nos dio para coordinar este encuentro en Santa Rosa: nosotros volviendo y ellos empezando el recorrido. La tarde se transformó lentamente en una serena noche que nos permitió contemplar claramente el cometa MacNaught que estaba a la vista por esos días. Cenamos todos juntos en una parrilla y luego de tomar un helado en el centro, regresamos al hotel. Kilómetros del día: 880.

 

Miércoles 24: de Santa Rosa a Mar del Plata

 

Luego del desayuno compartido con el Chino y Silvia, nos despedimos de ellos y continuamos el regreso. Por ruta 5 hasta Pehuajó, y desde allí por ruta 226 hasta Mar del Plata, con parada en Olavarría para almorzar sandwiches en el arbolado Parque Norte, con fiambre comprado en la sucursal de nuestro conocido Supermercado Toledo. También paramos en Tandil a comprar queso y llegamos sin novedad a Mar del Plata a eso de las 17 hs. Kilómetros del día: 750. Kilómetros en total: 4306.

Fue un viaje como para ir pensando en volver. Y por qué no, ya que comimos el frutito del michay...

 

FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

Hola Pachi. Grato recuerdo de un viaje similar hecho cuando se libró la Guerra del Golfo. Los paisajes, salvajes y sin construcciones, los mismos. La experiencia de la escalada no la hice. Instructivo el ameno relato. Gracias por tan buenas fotos, algunas las cuales "guardaré como" dado que compilo los recuerdos de viajes en la compu y no es frecuente obtenerlas en internet y yo, las que tomé en ese entonces, las tengo que mirar con el antiguo proyector. Cariños paty

Hola Francisco (Pachi) Te felicito por las fotografías y el relato, que resulta muy ameno, informativo y entretenido. Me alegro que hayan disfrutado de aquellos paisajes tan lindos y que hayan hecho el ascenso al Volcán Copahue que permite apreciar la zona desde una posición privilegiada, amén de sentir manisfestaciones que nos muestran que la Tierra está en permanente transformación. Probaste el "michay" y ... ¿ para cuándo el regreso ? jajaja. En mi caso probé el calafate cuando fuí de luna de miel al glaciar Perito Moreno y, si bien tardé unos cuantos años en volver, después se hizo costumbre ir a visitarlo. Les mando saludos. Omar

Añadir un Comentario: