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INTI RAYMI


Cada vez que llega el solsticio de invierno me pasa lo mismo: medito o bien me edito la mente (repaso, borro, reemplazo, registro) sobre el significado de esta época del año. Sobre todo me moviliza la aceptación casi general de que este es el comienzo del invierno.

Una propaganda de sopas que se ve últimamente dice con precisión: “el invierno es la estación de las noches largas”. Ahora bien, a partir del sosticio de invierno qué es lo que ocurre?: las noches se empiezan a acortar y los días a alargar. Qué es lo que empieza entonces en esta época?: el fin del invierno, no su comienzo.

Algo elemental que fue perfectamente advertido por nuestros hermanos incas, que festejaban y aún festejan en estas fechas el Inti Raymi (Fiesta del Sol) y nuestros hermanos mapuches que celebran el Wentripantu (año nuevo).

Y es que en realidad el solsticio de invierno es el año nuevo del hemisferio sur. Porque si bien la humanidad viaja en la misma nave (la Tierra) por el espacio, la inclinación del eje terrestre hace que tengamos las estaciones invertidas con el otro hemisferio. Por lo tanto el año nuevo que celebramos en el solsticio de diciembre es en realidad el año nuevo del hemisferio norte, no el nuestro.

Es año nuevo porque a partir de ahora empieza el ciclo anual de vida: renace el sol, renacen las plantas, renace la vida.

Este 21 de junio festejemos el Inti Raymi y olvidémonos del falso “comienzo del invierno”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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