Viajes. inquietudes. palabras...

Copahue, por Marcelo Berbel

Escrito por pachig 22-03-2007 en General. Comentarios (9)

COPAHUE

 

Por el bajo de Trolope,

Del Huecú o de más allá,

Llegó un paisano a las termas

Y así le implora al volcán:

 

Patrón del fuego y del trueno,

El de las aguas que hierven,

tú que haces temblar la tierra,

señor del poncho de nieve,

 

te traigo a mi niño que apenas respira,

se enfría en mis brazos,

sus ojos no brillan.

Si late el sol en tu vientre,

Dale ese aliento de vida.

 

Por tu calor milagrero

Desde Chorriaca he venido,

Domando leguas y cerros

Para que alivies a mi hijo.

 

Si tú lo sanaras, curador de pobres,

Ahora mismo digo de que iré una noche,

Descalzo y hasta tu boca

A darte mis pocos cobres.

 

El niño sanó y la luna

P’al volcán vio al de Chorriaca,

Rastros de sangre en la nieve,

Huellas descalzas al alba.

 

Nunca dijeron las termas,

Copahue no dijo nada.

Dónde está el que unas monedas

Dejó en la cumbre tiradas?

 

Marcelo Berbel

 

NOTA: Esta poesía fue musicalizada por su autor e interpretada por sus hijos, los hermanos Berbel, integrando el álbum "Neuquén Canta".l

Oda a la araucaria araucana, por Pablo Neruda

Escrito por pachig 22-03-2007 en General. Comentarios (0)

ODA A LA ARAUCARIA ARAUCANA

Por Pablo Neruda

ALTA sobre la tierra
te pusieron,
dura, hermosa araucaria
de los australes
montes,
torre de Chile, punta
del territorio verde,
pabellón del invierno,
nave
de la fragancia.

Ahora, sin embargo,
no por bella
te canto,
sino por el racimo de tu especie,
por tu fruta cerrada,
por tu piñón abierto.

Antaño,
antaño fue
cuando
sobre los indios
se abrió
como una rosa de madera
el colosal puñado
de tu puño,
y dejó
sobre
la mojada tierra
los piñones:
harina, pan silvestre
del indomable
Arauco.

Ved la guerra:
armados
los guerreros
de Castilla
y sus caballos
de galvánicas
crines
y frente
a ellos
el grito
de los
desnudos
héroes,
voz del fuego, cuchillo
de dura piedra parda,
lanzas enloquecidas
en el bosque,
tambor,
tambor
sagrado,
y adentro
de la selva
el silencio,
la muerte
replegándose,
la guerra.

Entonces, en el último
bastión verde,
dispersas
por la fuga,
las lanzas
de la selva
se reunieron
bajo las araucarias
espinosas.

La cruz,
la espada,
el hambre
iban diezmando
la familia salvaje.
Terror,
terror de un golpe
de herraduras,
latido de una hoja,
viento,
dolor
y lluvia.
De pronto
se estremeció allá arriba
la araucaria
araucana,
sus ilustres
raíces,
las espinas
hirsutas
del poderoso
pabellón
tuvieron
un movimiento
negro
de batalla:

rugió como una ola
de leones
todo el follaje
de la selva
dura
y entonces
cayó
una marejada
de piñones:
los anchos
estuches
se rompieron
contra la tierra, contra
la piedra defendida
y desgranaron
su fruta, el pan postrero
de la patria.

Así la Araucanía
recompuso
sus lanzas de agua y oro,
zozobraron los bosques
bajo el silbido
del valor
resurrecto
y avanzaron
las cinturas
violentas como rachas,
las
plumas
incendiarias del Cacique:
piedra quemada
y flecha voladora
atajaron
al invasor de hierro
en el camino.

Araucaria,
follaje
de bronce con espinas,
gracias
te dio
la ensangrentada estirpe,
gracias
te dio
la tierra defendida,
gracias,
pan de valientes,
alimento
escondido
en la mojada aurora
de la patria:
corona verde,
pura
madre de los espacios,
lámpara
del frío
territorio,
hoy
dame
tu
luz sombría,
la imponente
seguridad
enarbolada
sobre tus raíces
y abandona en mi canto
la herencia
y el silbido
del viento que te toca,
del antiguo
y huracanado viento
de mi patria.

Deja caer
en mi alma
tus granadas
para que las legiones
se alimenten
de tu especie en mi canto.
Árbol nutricio, entrégame
la terrenal argolla que te amarra
a la entraña lluviosa
de la tierra,
entrégame
tu resistencia, el rostro
y las raíces
firmes
contra la envidia,
la invasión, la codicia,
el desacato.
Tus armas deja y vela
sobre mi corazón,
sobre los míos,
sobre los hombros
de los valerosos,
porque a la misma luz de hojas y aurora,
arenas y follajes,
yo voy con las banderas
al llamado
profundo de mi pueblo!
Araucaria araucana,
aquí me tienes!

 

 

6 Cascadas, termas y regreso

Escrito por pachig 22-03-2007 en General. Comentarios (2)

Lunes 22: Cascadas del Agrio y termas de Copahue

 

El Río Agrio, hijo dilecto del volcán Copahue, forma a sus pies el lago Caviahue, que por la acidez de sus aguas no tiene peces. Pero antes de hacerlo, se lanza en cascadas entre bosques de pehuenes. Fuimos a conocerlas por la mañana, previo constatar que nuestro estado físico sorprendentemente era muy bueno pese a la dura actividad del día anterior. Salimos del pueblo por ruta 26, como volviendo a Loncopué, y en apenas 1 km. cruzamos el puente sobre el río y tomamos el http://pachig.blogspot.es/img/64.jpg senderito que va a su lado.  La primera se llama “Cascada del basalto”.  Su nombre deriva de las enormes columnas basálticas que hay en sus http://pachig.blogspot.es/img/65.jpg inmediaciones, y que compiten en magnitud con los pehuenes que las acompañan. La segunda, “de la cabellera de la Virgen”.http://pachig.blogspot.es/img/66.jpg 

  La tercera, de la culebra. Los pehuenes dominan estos parajes desde antes que aparecieran las plantas con flores y los dinosaurios. Y realmente dan a los paisajes un aire prehistórico, en donde uno no se asombraría de de encontrar algún http://pachig.blogspot.es/img/67.jpg enorme brontosaurio masticando sus altas y puntiagudas hojas. http://pachig.blogspot.es/img/dinosaurios.jpg  

Ilustración de un libro sobre dinosaurios, con fondo de araucarias.

 

Pero lo que ha venido alimentando desde la antigüedad al hombre son sus semillas (piñones). Estas son producidas por las hembras de los pehuenes (ya que esta especie tiene sexos diferenciados) en sus grandes conos de forma redondeada. En una ocasión que concurrí a la cabaña habitada por la encargada de “El Pehuen”, Amalia, su pequeño hijo estaba manipulando uno de estas “cabezas de pehuén”, como ellos las llaman, tratando de sacarle algún piñón. Pero su madre le explicaba que en esa época estaban inmaduros; hay que esperar al otoño para que el viento libere los piñones, o bien la gente, sacudiendo las ramas, produzca el mismo efecto. Por eso en marzo se celebra en Caviahue la Fiesta del Piñón.  Con los piñones, desde antiguo los mapuches hacen harinas y bebidas, o los comen tostados, hervidos o crudos. Actualmente son típicos los alfajores de harina de piñón.

La cuarta cascada es la “del gigante”. Aquí la cámara que me estaba fallando se terminó de estropear y el rollo de fotos se trabó definitivamente. Esta es la última http://pachig.blogspot.es/img/68.jpg foto que pude sacar con ella; son dos fotos encimadas del mismo paisaje, y la dejo como curiosidad por el aspecto fantasmal que adquieren los pehuenes y el volcán Copahue a la derecha.

Almorzamos unos sandwiches en la cabaña y partimos rumbo a Copahue para disfrutar por segunda vez de sus termas. El sábado ya habíamos reservado un turno para un masaje total ($ 30). Previamente nos sumergimos nuevamente en la Laguna del Chancho. Y luego del masaje, transcurridas las tres horas reglamentarias, Silvia y yo nos dimos un baño de inmersión sulfuroso conjunto, Diana por su cuenta otro igual, y Ernesto un baño de inmersión verde. Los baños sulfurosos son recomendados para las articulaciones y huesos, en tanto que los verdes son relajantes.

El clima, que venía amenazando lluvia, la concretó esa tarde. Al regresar a la cabaña, se desató un violento temporal de agua y viento, lo cual no nos impidió cenar nuevamente en Los Ñires. Kilómetros del día: aprox. 50.

 

Martes 23: de Caviahue a Santa Rosa.

 

Ernesto nos había convencido de desviarnos unos kilómetros en el viaje de vuelta para hacer escala en Santa Rosa (La Pampa), en un hotel que él conocía. Habíamos evaluado la posibilidad de hacer el recorrido vía Chos-Malal, zona que también dicen que es digna de ver, pero las dudas respecto al estado de los caminos y el escaso tiempo disponible nos hizo decidir por el recorrido más seguro y totalmente pavimentado.  Salimos temprano, todavía con lluvia, desandando la ruta 26 rumbo a Loncopué. Ya al salir se veía que para el lado del cajón del Hualcupén estaba despejado, y efectivamente la lluvia cesó a los pocos kilómetros. De Loncopué seguimos hasta Las Lajas por ruta 21. Allí nos despedimos del Río Agrio que nos seguía acompañando como último vestigio del volcán Copahue. Hasta Zapala nos tocó transitar por la ruta 40. Para tomar la ruta 22 hacia Neuquen, hay que poner atención en una rotonda que hay 3 km. antes, que no indica “ruta 22”  ni “hacia Neuquen” sino “hacia Cutral-co” (punto intemedio), ya que conviene girar allí tomando un camino de circunvalación de Zapala en lugar de entrar en la ciudad como nos pasó a nosotros. En la ciudad de Neuquen compramos fiambre y bebidas para almorzar durante el viaje. En Gral. Roca (Río Negro) tomamos ruta provincial  6 hacia el norte. Inmediatamente el paisaje frutal de Río Negro cambia a la desolada estepa patagónica. Entrando en la provincia de La Pampa rompe la monotonía el gran embalse Casa de Piedra; la ruta pasa sobre el largo dique durante unos 10 kilómetros. Allí la ruta cambia de jurisdicción y de  número: pasa a ser ruta nacional 152, y es una larguísima recta hasta Puelches, pueblito en medio de la desolación donde repusimos combustible. Poco después empiezan a verse aislados los árbolitos típicos de La Pampa: los caldenes. Y a los 30 km se llega al Parque Nacional Lihue Calel, especie de oasis en el desierto con sus pequeñas serranías que otrora sirvieron de refugio al cacique mapuche Namuncurá. Poco a pocos los caldenes se hacen más abundantes y empiezan a formar tupidos montes. Comprobamos que la ruta 152 no está en mal estado como lo indica la página web “Ruta 0”, que recomienda cruzar La Pampa por la ruta 20, y que además tiene la ventaja de ser muy poco transitada. Al llegar a Gral. Acha ya el paisaje se va pareciendo mucho al de los campos marplatenses: ya estábamos de vuelta en nuestra pampa húmeda. 25 km más allá tomamos la ruta 35 que corre en forma recta norte – sur. 30 km antes de Santa Rosa está la Reserva Provincial Parque Luro, cuyo nombre nos hizo acordar al conocido barrio marplatense. Es que el vasco Pedro Luro, principal impulsor con su saladero de lo que hoy es Mar del Plata, también anduvo por esos pagos donde supo tener extensas propiedades. Como le gustaba la caza, se le ocurrió traer de Europa ciervos y jabalíes, creando allí el primer coto de caza del país. Actualmente esos animales forman parte del atractivo del parque, junto con los caldenes.

Llegamos a Santa Rosa a eso de las 18 hs. con bastante sol por delante para aprovechar. Es que la “posada rural Piedras Blancas”, cuenta con pileta en la que pudimos disfrutar de una plácida y calurosa tarde. Se encuentra sobre la ruta 5, km. 602,5, en un lugar que permite tener una buena vista a la llanura pampeana. Costo de la habitación doble: $ 180.- Allí nos encontramos con nuestros amigos el Chino y su mujer Silvia, con los que en principio íbamos a hacer también todo el viaje, pero por problemas de taller de su vehículo sólo nos dio para coordinar este encuentro en Santa Rosa: nosotros volviendo y ellos empezando el recorrido. La tarde se transformó lentamente en una serena noche que nos permitió contemplar claramente el cometa MacNaught que estaba a la vista por esos días. Cenamos todos juntos en una parrilla y luego de tomar un helado en el centro, regresamos al hotel. Kilómetros del día: 880.

 

Miércoles 24: de Santa Rosa a Mar del Plata

 

Luego del desayuno compartido con el Chino y Silvia, nos despedimos de ellos y continuamos el regreso. Por ruta 5 hasta Pehuajó, y desde allí por ruta 226 hasta Mar del Plata, con parada en Olavarría para almorzar sandwiches en el arbolado Parque Norte, con fiambre comprado en la sucursal de nuestro conocido Supermercado Toledo. También paramos en Tandil a comprar queso y llegamos sin novedad a Mar del Plata a eso de las 17 hs. Kilómetros del día: 750. Kilómetros en total: 4306.

Fue un viaje como para ir pensando en volver. Y por qué no, ya que comimos el frutito del michay...

 

FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5 El volcán Copahue

Escrito por pachig 22-03-2007 en General. Comentarios (8)

Sábado 20: Salto del Agrio y termas de Copahue

Por la mañana visitamos el Salto del Agrio, siguiendo la recomendación de Omar Bianciotto de no ir por la tarde, obteniendo mejor luz para las vistas y las fotos. Salimos hacia el norte por ruta 26 (ripio), la misma que lleva a Copahue. Tras bordear un par de kilómetros el lago, 7 km más adelante se dobla a la derecha por ruta 27, también de ripio. Esta ruta avanza siguiendo el curso del río Agrio hacia la Puerta de Trolope, y permite luego continuar hacia El Huecú y Chos –Malal. Pero nosotros avanzamos sólo 9 km hasta el desvío hacia la izquierda que 2 km más adelante nos dejó en el salto del Agrio, espectacular caída de agua de http://pachig.blogspot.es/img/51.jpg  35 mt.  sobre una olla coloreada por los sedimentos que deposita el río que nace de las entrañas del volcán Copahue. El sol matutino nos favoreció con la formación de un arcoiris en la parte inferior del salto. Recorriendo las inmediaciones, vimos los tonos amarillentos de azufre con que el Río Agrio tiñe las orillas rocosas antes del http://pachig.blogspot.es/img/52.jpg salto. Allí charlamos con grupito de turistas  que se frotaban la piel con el barrito amarillento del río; ellos lo hacen como práctica terapéutica todos los años. Volvimos a la cabaña y después de almorzar unas buenas tartas adquiridas en la panadería local nos dirigimos hacia las termas. Volviendo a efectuar los 9 km iniciales de la excursión matutina, continuamos esta vez por ruta 26, que asciende unos 400 mt desde los 1.620 m.s.n.m. de Caviahue a los 2.010 de Copahue, en una distancia total de 20 km. En el trayecto se pasa por las lagunas Las Mellizas, que abastecen de agua a Caviahue. Del otro lado de la primera laguna llama la atención un chorro permanente de vapor que surge ruidosamente junto a una aislada construcción: es la Usina Geotérmica, un proyecto fallido para dotar de agua caliente a las calles de Copahue, que actualmente sólo deja salir esos vapores.  Por ahí cerca hay dos lugares termales llamados Las Máquinas y Las Maquinitas. Los nombres derivan del permanente sonido con el que brotan los vapores volcánicos en esos lugares, semejando una máquina de vapor. Nos desviamos hacia Las Maquinitas. Allí algunos turistas se sumergían embarrados http://pachig.blogspot.es/img/54.jpg  en una lagunita de barro gris. Por todas partes brotaban fumarolas y bullía el agua que brotaba de la tierra, en medio de un intenso olor a azufre y sus http://pachig.blogspot.es/img/53.jpg derivados. Al llegar a Copahue nos sorprendió el pueblito rodeado de colinas nevadas hasta el nivel del suelo, y comprendimos que fue buena la recomendación que nos dieron de alojarnos en Caviahue, no en Copahue, ya que éste es un  pueblito temporario, que sólo existe entre diciembre y marzo, y luego queda cubierto por la nieve. Es de más difícil acceso, menos servicios y menor belleza paisajística que el primero, además de que está permanentemente impregnado de olores sulfurosos. El Complejo Termal, administrado por la Provincia de Neuquen, posee una superficie total de 10.500 m2, de los cuales 6.000 corresponden al edificio principal y baños externos, y el resto a lagunas al aire libre, fumarolas y hervideros. El diseño del edificio y el funcionamiento nos hicieron recordar a un hospital, más precisamente al Hospital de la Comunidad de Mar del Plata. Es que las termas están desde antiguo vinculadas más a lo terapéutico que a lo recreativo. Al ingresar, hay que llenar una ficha de admisión. Si uno no va a estar más de tres días (nuestro caso) no es necesaria la revisación médica, que cuesta $ 20; se hace una revisación gratuita por una enfermera que toma la presión y el pulso; luego anota en la planilla las “prestaciones termales” a las que uno puede acceder (no son todas al elegir esta opción). Dentro de ellas uno debe señalar cuáles va a usar, y se abona el importe de cada una. Nosotros elegimos para ese día la Laguna del Chancho ($ 5.50) y un baño de inmersión de algas ($ 8.-). Hay que tener en cuenta que los baños no pueden exceder de 15 minutos y hay que esperar 3 horas entre baño y baño, todo lo cual es controlado rigurosamente con planillas. La Laguna del Chancho es una de las tres principales que se encuentran al costado del edificio. En realidad son tres piletas rectangulares. En un extremo está la Laguna Verde, que contiene algas termófilas microscópicas, y es hipotermal, es decir su temperatura es baja  (22 / 24 º), con lo cual, pese a que su uso es gratis,  no es agradable para las temperaturas normales en este sitio, ya que a 2.000 m2 no hace calor ni en pleno enero. La Laguna Sulfurosa, en el centro, es la más grande y emite vapores http://pachig.blogspot.es/img/55.jpg permanentemente, pero no se puede usar para bañarse: su temperatura ronda los 80º. En el otro extremo está la Laguna del Chancho, a la cual uno no se metería si no le dijeran que es bueno, por su olor a ácido sulfídrico y el color gris barroso de su agua espesa. Pero la temperatura es agradable: 33 / 36º. La profundidad de aprox 50 cm. permite permanecer sentado y uno puede previamente embarrarse con el fango que disponen en un balde al costado de la pileta, aunque esto también puede hacerse estando sumergido, con el barro del fondo. Del fondo salen sorpresivamente cada tanto chorritos de agua más caliente que dan la sensación de quemar, pero no pasa nada. Al salir (los asistentes vocean el nombre del que se le acabaron los 15 minutos), se siente el frío del aire, pero hay disponibles duchas calientes para sacarse el barro y reponerse.

 Las tres horas de espera hasta el baño de inmersión las aprovechamos para tomar mate a la orilla de la pequeña  Laguna de los Callos, donde la gente se sienta a su alrededor introduciendo los pies. Allí cerca hay un surgente llamado Agua del Mate, pues emite agua apta para cebar. Luego caminamos un poco por el pueblo, sorprendiéndonos por encontrar a cada paso pequeñas fumarolas y cursitos de agua borboteante, y fuimos a un local comercial a comunicarnos por teléfono e Intenet. Volvimos al Complejo Termal, que cuenta también con muchos locales comerciales, entre ellos uno de Caviahue Tours, empresa recomendada por Omar Biancioto para efectuar la ascensión al volcán Copahue, que habíamos empezado a contactar el día anterior en su local principal de Caviahue. Allí concretamos la excursión para el día siguiente.  Costo de la misma: $ 85 por persona. Luego del reparador baño de inmersión verde, efectuado en una especie de bañadera en ambientes individuales, regresamos a Caviahue donde volvimos a cenar en Los Ñires, y nos acostamos lo más temprano posible, ya que a la mañana siguiente nos pasarían a buscar por la cabaña a las 7:30 para la excursión.  Kilómetros del día: aprox. 70.  

 

Domingo 21: Ascenso al volcán Copahue 

 

Día destinado a efectuar la más exigente de las actividades previstas en nuestro viaje, y además la única en que contratamos una empresa para la excursión (ya dije que tendríamos que haber contratado una lacustre en el Lago Lácar). Es que según diversas recomendaciones, es una excursión que no se puede hacer sin guía. Había posibilidad de conseguir precios más baratos, pero sin la garantía de una empresa seria, como demostró ser Caviahue Tours, que cuenta entre otras cosas con seguro de accidentes. La extensión de la caminata es variable: depende de que se cuente o no con una camioneta 4 X 4 y depende también de que la nieve que subsiste en el trayecto se haya derretido lo suficiente como para permitir el paso de la misma. Justo en estos días, el camino habia quedado despejado como para que la 4 X 4 llegara al máximo de subida posible. Pero, por no habernos anotado con suficiente anticipación, ya estaban cubiertas las plazas para este vehículo, y nos tocó una camioneta con tracción simple, que solamente podía llegar hasta la angostura de las Lagunas Mellizas, lo cual significaba al menos una hora más de caminata. El viaje estuvo en suspenso hasta último momento, ya que se preveía mal tiempo para estos días. Al sonar el despertador, rápidamente fui hasta la cocina y miré  por la ventana: el cielo se presentaba completamente nublado pero el volcán se veía perfectamente en toda su extensión: la cumbre estaba despejada. De modo que desperté a mis compañeros para que se prepararan. Puntualmente nos pasaron a buscar a las 7:30. Ya habían levantado otros tres pasajeros: un matrimonio algo mayor que nosotros con su hijo de 12 años. En pocos minutos llegamos a las Lagunas Mellizas y empezamos la subida. El clima estaba bien fresco: Silvia y yo no habíamos tenido la precaución de traer camperas en este viaje, y nos hubieran hecho falta, si bien las suplimos adecuadamente poniéndonos dos pulóveres. Al empezar a subir, me sobrevino una gran preocupación: casi inmediatamente me empezó a faltar el aire y el corazón parecía que me iba a estallar. Yo, que tanto había insistido con hacer esta caminata, iba a quedar afuera de entrada. Sin embargo, al hacer el primer descanso me volvieron las fuerzas.  Nuestro guía, el joven Javier, demostró grandes condiciones para conducir el grupo, permitiéndonos efectuar numerosos descansos como para “cambiar el aire” y así dosificar un poco nuestras exiguas fuerzas. Nuestros compañeros de caminata parecían más entrenados y aparentaban trepar con menos dificultad. Al principio se compartía la huella de las 4X4 o se desviaba por senderos de tierra bordeados de algunas matas bajas. Antes de llegar a la “parada final” de las 4X4, donde estaba estacionada justamente la de Caviahue Tours, ya habíamos tenido que hacer varias paradas de descanso, y habíamos consumido bastante agua. En la empresa nos habían recomendado llevar, además de agua, frutas, galletas y chocolate. Lamentamos haber omitido aprovisionarnos de chocolate; galletas y frutas sí llevamos, pero llegamos a la conclusión de éstas últimas no son muy recomendables: pesan mucho y se estropean con el traqueteo. En cambio, nuestros compañeros llevaron tabletas de cereales, livianas y alimenticias. Lo que sí celebré fue haber llevado unos caramelos Sugus que venían muy bien. Junto al “estacionamiento” de la 4 X 4 Javier nos convidó con un agradable café que llevaba en un termo. Allí, como él dijo, se acababa la civilización y empezaba la barbarie; ya sólo se podía avanzar a pie, y no había senderos de tierra: era todo piedra, nieve o ceniza volcánica. http://pachig.blogspot.es/img/56.jpg Acá se ve a Silvia en plena ascensión; ni una minúscula plantita crece en esas alturas; el volcán Copahue tiene más de 2.900 mt de altura y su cráter no está exactamente en la cumbre, está a 2.750 mt, justo en la “V” que forma la montaña frente a Silvia.  Allí había que llegar. Los tramos con nieve eran pintorescos, pero cansadores al hundirse los pieshttp://pachig.blogspot.es/img/57.jpg  en el blanco elemento. Y también había tramos con nieve cubierta con ceniza volcánica (me dijo Javier que se depositaba arrastrada por el viento), que al humedecerse toma un color negro; son los sectores que pueden verse más arriba en la foto. Yo, con la respiración agitada por el esfuerzo, trataba de darme ánimos para seguir, repitiendo mentalmente los versos que el gran poeta neuquino de origen mapuche Marcelo Berbel le había dedicado al volcán: “Si late el sol en tu vientre, dame ese aliento de vida...” (ver aparte)

 

 

Nos alentó ver que no éramos los únicos locos que intentábamos esta aventura: en el camino nos cruzamos con varios grupos de caminantes y algunos más entrenados nos pasaron. En cierto momento hay que http://pachig.blogspot.es/img/58.jpg cruzar el Río Agrio recién nacido, caliente entre bloques de nieve. Y más arriba, pudimos apreciar el nacimiento del Río Agrio: sale de  adentro del volcán, por un orificio debajo de una cueva de hielo. Según http://pachig.blogspot.es/img/59.jpg Javier, tiene al nacer una temperatura de 90º y una extrema acidez; en seguida se atempera al recibir agua de deshielo.

A medida que se subía al panorama se ensanchaba. El volcán está en una especie de cuña que avanza sobre territorio chileno; su cumbre es límite entre los dos países. Así que avanzando, veíamos al norte y al sur montañas chilenas. Lamentablemente no había gran visibilidad por las condiciones atmosféricas. Ya cerca de la cumbre, se podía apreciar en toda su extensión el Lago Caviahue, en forma de herradura. A sus http://pachig.blogspot.es/img/60.jpg orillas se aprecia a la izquierda la población de Caviahue; justo frente al lago se puede ver el promontorio de 1.750 mt que alberga la Laguna Escondida. A la izquierda de la fot o se abre la puerta de Trolope, por donde habíamos llegado el día anterior al Salto del Agrio.

 Por fin, después de una empinada subida, aparece súbitamente un lugar fantástico: el cráter del volcán, de 300 mt. de diámetro y enmarcado http://pachig.blogspot.es/img/61.jpg atrás por una enorme pared de hielo de 50 mt. de altura. El cráter está cubierto con agua, pero el nivel de ésta y su aspecto son variables, según la actividad volcánica del momento. En esta oportunidad, emitía fuertes vapores sulfurosos que el viento arrastraba hacia el norte. Uno está prácticamente al lado del cráter y no hay espacio como para tomar distancia y sacar una foto de conjunto. En esta foto podemos ver http://pachig.blogspot.es/img/62.jpg el sector sur, que aparece sin vapores y en la otra el lado norte, con fuertes emanaciones gaseosas. Cada tanto podían verse bloques de hielo que http://pachig.blogspot.es/img/63.jpg se desprendían del glaciar cayendo con gran estrépito en el agua. Estuvimos varios minutos descansando y contemplando el imponente panorama, sentados en el piso con nuestras espaldas apoyadas en un paredoncito de piedras que han levantado para resguardarse del viento, que se hacía notar fuertemente. En esas circunstancias nos sorprendió escuchar que sonaba el celular de Ernesto: estaba recibiendo una llamada de su nuera. Sí, había señal en la cumbre del volcán y Joanna lo había enganchado justo ahí.

La bajada fue, como era de esperar, mucho menos esforzada. En varias ocasiones se cambia el itinerario para aprovechar diversas circunstancias: por ejemplo, fuertes pendientes de ceniza suelta, que son imposibles de subir pero muy divertidas de bajar, hundiendo las zapatillas hasta el talón: claro que después hay que vaciar grandes cantidades de piedritas de las zapatillas.

Durante la bajada, un excursionista que subía me entregó el bastón que nos había provisto la empresa, y que yo había dejado olvidado en algún descanso.

Subimos exhaustos pero satisfechos del ”deber cumplido”a la camioneta que nos esperaba. Nadie había aflojado. Ahí nos dimos cuenta de que el aire del lugar es muy poderoso: los adornos de plata de las chicas se habían puesto negros. Regresamos a eso de las 17 horas a la cabaña. Una vez repuestos, fuimos a las oficinas de Caviahue Tours a abonar el saldo de la excursión. Allí nos hicieron entrega de un “diploma” por “haber participado del ascenso en trekking al cráter del Volcán Copahue (2925 mt), único activo de la Patagonia Argentina”.  Cenamos en el hotel del I.S.S.N. Kilómetros del día: menos que uno, para ir al centro de Caviahue.

4 De San Martín a Caviahue

Escrito por pachig 21-03-2007 en General. Comentarios (6)

SEGUNDA PARTE: EL VOLCAN COPAHUE

 

Viernes 19: de San Martín a Caviahue pasando por Villa Pehuenia

Salimos a eso de las 8 tras haber decidido esquivar la ruta 40 para llegar a Caviahue y seguir en cambio el trayecto que va más cercano a la cordillera, según lo recomendado por Omar Bianciotto en su blog. La opción incluía caminos más precarios, pero daba la posibilidad de disfrutar bonitos paisajes y visitar de paso la zona de Villa Pehuenia. Los primeros 55 km ya los habíamos hecho en nuestra excursión del martes hasta el lago Tromen, pero en el puente sobre el río Malleo continuamos hacia el norte por ruta 23, cambiando asfalto por ripio. El paisaje aquí es más árido, pero mejora notablemente  20 km más adelante, cuando empieza a seguir el curso del río Aluminé. A los pocos kilómetros nos llamó la atención una gran formación rocosa de tonos oscuros que se presentaba atrás http://pachig.blogspot.es/img/42b.jpg del río, y paramos a verla. Ahí nos dimos cuenta que una de las gomas de la Partner estaba casi en llanta. La cambiamos y seguimos viaje. Al llegar a Rahue (km 86 desde San Martín) comienza el asfalto. 16 km más adelante llegamos a Aluminé, donde hicimos un alto en la estación de servicio YPF para arreglar la goma, cargar combustible y usar los sanitarios. 20 km más adelante decidimos sobre la marcha complicar un poco más el circuito abandonando el asfalto para desviarnos por ruta 11 de ripio, haciendo un rodeo por lago Ñorquinco. Silvia ganó el concurso que habíamos hecho a ver quien divisaba el primer pehuén en el camino. Estábamos entrando en tierras que fueron dominio de los pehuenches (gente del pehuén). Sin embargo, ese fue el nombre que les dieron los mapuches en su idioma, ya que este pueblo, como otros al este de los Andes, fueron absorbidos por la civilización superior de los mapuches, basada en la agricultura (cultivaban maíz, papa y quinoa). El camino sigue el curso del arroyo Pulmari. A poco andar hay un hito que señala un sitio histórico: el Combate de Pulmari. Posteriormente averigüé que ocurrió un 6 de enero de 1883 entre los Regimientos 2 y 5 de Caballería, al mando del Cap. Emilio Crouzeillas y el tn. Nicanor Lezcano, y una partida “de indios y bandoleros”  a la que perseguían, según indica el decreto Nº 8729 de 1943 que estableció el sitio histórico. En el enfrentamiento murieron ambos jefes militares, con lo cual resulta éste un típico caso de “cazador cazado”.  Es destacable el hecho de que el pueblo mapuche ofreció una feroz resistencia tanto al conquistador inca primero como al español o criollo después, resistencia inesperada para quienes habían dominado con relativa facilidad a incas, aztecas y mayas. La llamada Guerra de Arauco duró más de 300 años. Los primeros enfrentamientos con los españoles se produjeron en Chile en 1536; recién en 1881 el ejército chileno pudo terminar de doblegarlos. En Argentina, la resistencia duró más: sólo en 1884 se dominaron completamente los territorios mapuches; por eso un año antes todavía existían enfrentamientos como el de Plumari en el cual los “huincas” no salieron bien parados.

Llegando al lago Ñorquinco los pehuenes resultan ya el árbol predominante en el paisaje, que así adquiere características únicas. Este lago se continúa con el Norpehuen; a su comienzo corresponde este idílico paisaje. La foto está tomadahttp://pachig.blogspot.es/img/43.jpg  desde un puente; hacia el otro lado se aprecia esta vista del lago Norpehuen.  http://pachig.blogspot.es/img/44.jpg Luego el camino transcurre casi tocando la frontera con hermosos paisajes como el de esta cascada. Ya no existe la selva valdiviana, pero sí árboles más http://pachig.blogspot.es/img/45.jpg pequeños intercalados con bosques de pehuenes. Ya cerca de la localidad de Moquehue se aprecian desde cierta altura los lagos Moquehue y Aluminé. Al llegar a http://pachig.blogspot.es/img/46.jpg Moquehue se bordea este lago, se pasa a 4 km del paso de Icalma, donde se cambia a ruta 13 (asfalto) , y 5 km más adelante estábamos en La Angostura, estrecha separación entre ambos lagos. Allí hicimos un pic-nic de sandwiches improvisando como asientos las raíces de un gran pehuén con vista a una playita sobre el lago Aluminé. Conspiró contra nuestro bienestar la presencia de un fuerte viento, cosa habitual en la zona pero afortunadamente no durante este viaje. Por ello no extendimos mucho el descanso y continuamos camino. Efectuamos una corta visita por Villa Pehuenia, asentada en una de las penínsulas que conforman el irregular contorno del lago Aluminé, que además contiene varias http://pachig.blogspot.es/img/47.jpg islas e islotes, como se puede apreciar en esta foto desde una playita con arenas del color y la textura de las de Mar del Plata.  El pueblito, creado hace apenas unos 15 años. presenta un aspecto agreste, con poca urbanización y calles de tierra. En las orillas de este lago aparece enseguida otra pequeña población: Villa Italia. Son tan abundantes los nombres mapuches en todo Neuquen que nos preguntábamos jocosamente: “Qué querrá decir Italia en mapuche?”.

Al terminar el lago hay un puesto de información en el que bajé a confirmar por dónde seguía el camino hacia Copahue: era ahí nomás, hacia la izquierda. Nuevamente ripio, y en el tramo que más dudas teníamos por estar identificado en el mapa del A.C.A. como “huella”. Sin embargo, no resultó peor que otros anteriores; transcurre casi pegado a la frontera con Chile con paisajes agrestes de pehuenes aislados. Los pehuenes aislados, con sus brazos extendidos parecen saludar o querer abrazarte, pero siempre desde la majestad de su altura. Son sólo 35 km. hasta llegar al paso internacional de Pino Hachado. Allí, a no más de 1 km de dicho paso se toma la importante ruta 242, muy bien pavimentada y señalizada, transitada por muchos camiones.Ya el asfalto no nos abandonaría hasta nuestro destino.  Esta ruta nos aleja de la cordillera y pronto nos mete en plena estepa patagónica. Yo tomé el volante y me sorprendió a los 40 km el giro un poco brusco que hay que dar para entrar en ruta 21. Allí se empieza a seguir el curso del río Agrio, cuyo nacimiento veríamos al subir al volcán Copahue. Este importante río forma más adelante el  Neuquén y éste a su vez, el Río Negro. Leímos en la guía Turistel que un francés en 1880 y pico fue el primero en hacer una travesía en canoa que arrancó por estos lados y llegó hasta Carmen de Patagones, en el Océano Atlántico. En el trayecto tuve que frenar varias veces: dos para dar paso a un rebaño de vacas y a otro de ovejas, y otra porque estaban pintando las líneas demarcatorias en el camino. Es importante tener en cuenta que en esta época de veranada, cuando los pastores mayormente de origen mapuche se trasladan con sus rebaños a las zonas altas, es muy fácil encontrarse con arreos que cruzan inesperadamente los caminos. Al llegar a Loncopué paramos a tomar el cafecito que exigía Ernesto desde que salimos de La Angostura: fue también breve pues el fuerte sol daba de pleno sobre las mesas del bar de la estación de servicio.

Loncopue es centro de abastecimiento para la zona de Caviahue – Copahue, donde no hay abundancia de servicios. Por ejemplo, si se necesita recurrir a un banco en Caviahue, hay que venir hasta esta localidad. Pero todavía faltaban 50 km... A los 5 km cambiamos hacia el oeste por ruta 26. A los 20 km el camino empieza a recorrer el cajón del arroyo Hualcupén, con lindas vistas, y 30 km más adelante ya se llega al lago Caviahue y a la pequeña localidad del mismo nombre. Ubicamos las cabañas “El Pehuen”, sobre el camino al centro de esquí y junto a http://pachig.blogspot.es/img/48.jpg un bosque de pehuenes. En la foto, se alcanza a ver nuestra cabaña a través de las ramas. Desde ella podíamos ver perfectamente el volcán Copahue, que http://pachig.blogspot.es/img/49.jpg domina el panorama. El costo del alojamiento fue $ 240 por día ($ 60 por persona).

Caviahue es una pequeña localidad de apenas 500 habitantes, pero nos quedamos impresionados de la cantidad de obras en construcción que tiene; en esta foto http://pachig.blogspot.es/img/50.jpg se pueden ver varias de ellas con el volcán Copahue de fondo. Legiones de obreros se ven por todas partes. Seguramente el aspecto precario que tiene hoy el pueblo mejorará mucho una vez terminadas las obras y su población se duplicará o triplicará rápidamente.

Cenamos chivito en el restaurant Los Ñires, calle Puesta del sol s/n. Kilómetros en el día: aprox 500.