Viajes. inquietudes. palabras...

3 La ruta de los seis lagos

Escrito por pachig 20-03-2007 en General. Comentarios (1)

Miércoles 17: la ruta de los seis lagos

La excursión prevista para hoy contemplaba llegar otra vez muy cerca de la frontera con Chile, pero ahora por el camino que lleva hasta el lago Epulafquen. Salimos nuevamente hacia el norte por la ruta 234, y pronto giramos por ruta 62 (de ripio), y a los 12 km nos encontramos con el lago Lolog. Diana se había tomado puntillosamente la tarea http://pachig.blogspot.es/img/26.jpg de  probar con sus pies las características del agua de los distintos lagos a los que accedíamos, llegando siempre a la misma conclusión: fría. La cercanía con la ciudad está convirtiendo a este lago en un incipiente suburbio turístico de San Martín, pero aún las edificaciones son escasas. El camino corre durante 5 km prácticamente a la orilla del lago, donde se forman lindas playitas. Luego hay unos 30 km en los que la vegetación se va tornando más boscosa y los árboles más grandes, y aparece un puesto de Gendarmería al ingresar al P. N. Lanin. Allí vimos con sorpresa carteles que anunciaban que no estaban habilitadas y no se podían visitar por estar en obras, las termas de Epulafquen. Pocos días antes yo había visitado la página web oficial de San Martín de los Andes en la que se invita a “disfrutar del maravilloso valle termal” en esta temporada 2006/7, por lo cual envié un mail de reclamo a mi regreso. En seguida se llega al lago Curruhue chico. Aquí tomamos una bajadita para apreciar el paisaje desde sus orillas.  Casi http://pachig.blogspot.es/img/27.jpg inmediatamente comienza el lago Curruhue grande, que se ve largos tramos hacia la derecha del camino entre inmensos árboles. En cierto momento aparece el único bosque de pehuenes que hay en este recorrido. Allí vimos un cartelito y atinamos a detenernos. El cartel indicaba “Sendero del bosque de araucarias: 400 mt” y nos  decidimos a hacerlo, con buen tino, ya que resultó una caminata que sin duda podemos calificar de imperdible, pese a que no teníamos ninguna http://pachig.blogspot.es/img/28.jpg noticia sobre ella. Saliendo de la reducida extensión plana donde se encuentran estos pehuenes de gran porte, comienza una corta ascensión entre otros inmensos árboles. http://pachig.blogspot.es/img/29.jpg Son seguramente distintas  variedades de los típicos nothofagus que forman los bosques cordilleranos, y especialmente el coihue que habita cerca del agua (co= agua, hue = lugar). El senderito desemboca en un estupendo mirador panorámico sobre el lago. Un paisaje idílico   cuya belleza se potencia por la soledad y el silencio. El camino recorre el lago Curruhue grande en toda su http://pachig.blogspot.es/img/30.jpg http://pachig.blogspot.es/img/31.jpg extensión. Sobre la cabecera oeste del lago hay una bonita playa  donde funciona un cámping. Casi inmediatamente, aparece sobre la izquierda del camino la http://pachig.blogspot.es/img/32.jpg Laguna Verde. Como teníamos referencias de que éste era un buen lugar  para pic-nics, buscamos un espacio adecuado bajo los árboles y nos comimos unos http://pachig.blogspot.es/img/33.jpg  choricitos al disco. A los pocos kilómetros, otro gran atractivo del circuito: El Escorial, un río de lava solidificada de 7,5 km de extensión, producido por una http://pachig.blogspot.es/img/35.jpg erupción del   volcán Achén Ñlyeu (al fondo de la foto) hace apenas unos 400 años. Allí, siguiendo un sendero peatonal,  se puede apreciar el lento proceso de http://pachig.blogspot.es/img/34.jpg colonización vegetal con la aparición de pequeños arbolitos entre las rocas de lava y seguir el último tramo que desemboca en el lago Epulafquen.  http://pachig.blogspot.es/img/36.jpg

Si contamos los lagos vistos en el trayecto, incluyendo el Lácar que está en San Martín bien podríamos denominar a ésta la “ruta de los 6 lagos”.

Al no poder contar esta vez con el aliciente de las termas (que terminarían de darle a este hermoso circuito un carácter inmejorable) emprendimos el regreso por camino recorrido, que se embellece además en esta época por la presencia permanente de flores de amancay y reina mora. Eso sí, el ripio es duro y la Partner sufrió las consecuencias. Al llegar a San Martín nos dimos cuenta de que una de las llantas había sufrido una gran abolladura y la goma estaba baja, pero en la gomería González, a la vuelta de nuestra cabaña, la arreglaron prestamente. Como el recorrido esta vez fue mucho más corto (unos 160 km) llegamos de día y con tiempo. A la noche, nos sacamos las ganas de comer trucha en “El Tata Jockey”, Villegas 657.

 

Jueves 18: el lago Lácar

Nuestra última jornada en San Martín estaba dedicada a su lago, el Lácar. Apenas unas cuadras retrocediendo nuevamente por la Av. Koessler – ruta 234, y giramos a la izquierda por ruta 48 (ripio). En seguida comenzamos a subir entre árboles y residencias suburbanas obteniendo vistas desde lo alto de la ciudad. Pronto un cartel indica “al mirador Bandurrias: 4 km”. Decidimos hacer el camino y no nos equivocamos: desde allí obtuvimos la mejor de las pocas vistas al lago http://pachig.blogspot.es/img/37.jpg  Lácar de este circuito. Claro que el sitio, ya dentro del P.N. Lanin está administrado por la comunidad mapuche Curruhuinca  (curru=negro, huinca= hombre blanco, o sea hombre blanco negro?), según esos convenios de los que hablé antes. Te cobran $ 4 el acceso y luego de una breve caminata por senderos donde el árbol predominante era el  radal (lomatia hirsuta), se llega a un promontorio rocoso con varias vistas al lago. En una de ellas, apreciamos en perspectiva la ciudad de San Martín de los Andes. http://pachig.blogspot.es/img/38.jpg

El camino que sigue la margen norte del lago Lácar prácticamente en ningún momento permite su visualización, si bien transcurre también entre bonitos bosques. Por lo cual llegamos a la conclusión de que el trayecto hacia Hua-Hum hubiera sido preferible hacerlo contratando una excursión lacustre. Esto contradice lo recomendado por la guía Turistel, que da este recorrido la máxima puntuación de interés turístico: 5 estrellas, cuando a efectuada ayer (la “ruta de los 6 lagos”, mucho más bonita) le da solamente 4.

A mitad de camino hay un acceso a las playas de Yuco. Son 3 ó 4 playitas pequeñas que estaban bastante concurridas. Pero lo mejor de la excursión empezó al llegar a Hua-Hum, que es donde termina el lago, muy cerca del paso del mismo nombre que comunica con Chile.  Allí en la oficina del guardaparques nos desilusionaron al decirnos que la visita al lago Queñi, que nos habían recomendado mucho, sólo se podía hacer en 4X4. La opción era caminando, pero es un trayecto de montaña de 6 kilómetros. Por allí también hay unas termas, pero eran 2 km. más de caminata. Como no veníamos previendo el tiempo necesario para esto, decidimos dejarlo para otra oportunidad. Habría que averiguar si haciendo la excursión lacustre hasta Hua-Hum está la posibilidad de efectuar las caminatas, darse un bañito en las termas y volver con el tiempo suficiente como para tomar la embarcación de regreso. Nosotros optamos por cruzar el río Hua-Hum (que curiosamente desagua hacia el Océano Pacífico) pasando así al lado sur del lago Lácar, y tras un corto recorrido por un precario camino que atraviesa la intrincada selva valdiviana que a esa altura toca prácticamente la frontera con Chile, llegamos a la playa Chachín del lago Nonthué, continuación del Lácar.  Allí las chicas se mojaron los pies sentadas en http://pachig.blogspot.es/img/39.jpg un tronco de árbol caído, mientras Ernesto preparaba unos bifecitos al disco, a la sombra de un gran raulí, que de los nothofagus cordilleranos es el árbol que tiene la hoja más grandecita. El lugar, plácido y tranquilo, presentaba sin embargo un indicio de contaminación ecológica: los amplios espacios sin árboles estaban invadidos por matorrales de rosa mosqueta, planta exótica. Una vez satisfecho nuestro apetito decidimos hacer la caminata hacia la cascada Chachín. La http://pachig.blogspot.es/img/40.jpg ascensión es suave, pero continua entre la exhuberante vegetación selvática, con abundante presencia de cañas colihue, y en medio de esa exhuberancia vegetal se ve, de lejos, el salto de agua desde un mirador de madera. Al regreso dedicamos el http://pachig.blogspot.es/img/42.jpg resto de la soleada tarde a disfrutar de la tranquilidad de la playa Chachín, descansando y tomando mate. Unos chicos que estaban acampando y jugueteaban en el muelle de madera a unos 200 mt. eran la única presencia humana en las inmediaciones. Yo me di un chapuzón y luego me sequé al sol sobre el tronco caído. Tranquilamente regresamos a San Martín, tras haber recorrido unos 120 km. Nos preparamos para la partida hacia Caviahue del día siguiente y cenamos nuevamente en El Bodegón.

2 El volcán Lanin

Escrito por pachig 18-03-2007 en General. Comentarios (7)

Martes 16: el volcán Lanin

El proyecto del día era el volcán Lanin. Verlo desde el norte, por el lado del lago Tromen, y desde el sur, por el Huechulafquen. Volviendo sobre nuestros pasos, tomamos la ruta 234 hacia Junin de los Andes; a poco de cruzar la ciudad, en el río Chimehuin se toma la ruta 23, para nuestra sorpresa, pavimentada nueva, y al cruzar el río Malleo se dobla a la izquierda siguiendo su curso por ruta 60, también pavimentada.  Para entonces ya teníamos excelentes vistas del Lanín, las cuales van en aumento a medida que nos acercamos.  Poco antes de ingresar al P.N. contemplé emocionado el primer montecito de pehuenes (el nombre cientifíco está en castellano y es bien clarito: araucaria araucana).  Primera vez en mi vida que veo en estado natural estos magníficos árboles que siempre admiré, característicos y exclusivos (endémicos) de estas zonas cordilleranas neuquinas, ya que únicamente en Chile, a estas mismas alturas tiene también su hábitat. Por eso Pablo Neruda le dedicó una inspirada oda (ver nota aparte). Sí recuerdo haber visto en Brasil grandes bosques de un pariente muy cercano, la araucaria angustifolia, cuya madera se conoce comercialmente como Pino Paraná. Fue en ocasión de viajar a San Pablo. Al pasar justamente por el Estado de Paraná (capital Curitiba) se divisaban desde el ómnibus estos grandes árboles muy parecidos a los pehuenes.

  Al ingresar en el P.N. se acaba el pavimento y empiezan los bosques de pehuenes. Nos detuvimos en uno que funciona como camping, para verificar esohttp://pachig.blogspot.es/img/08.jpg  que dicen de que caminar por un bosque de araucarias es como estar dentro de un templo natural: los troncos hacen de grandes columnas y las ramas altas y http://pachig.blogspot.es/img/09.jpg horizontales, de techo. Aquí el paisaje se embellece aún más con el fondo majestuoso del volcán Lanin (3776 m), de impecable forma triangular y nieves perpetuas.  http://pachig.blogspot.es/img/11.jpg

La oficina del guardaparque se encuentra justo enfrentando la cara norte del volcán Lanin, por donde se efectúan habitualmente los escalamientos. Allí tienen un telescopio para ir vigilando a los andinistas. En sus inmediaciones nos sacamos esta foto. El volcán no está activo: el humito en la cumbre no son emanaciones, son nubecitas nomás. En la foto no se ve la multitud de mosquitos que nos acosaban. Es indispensable llevar repelente.http://pachig.blogspot.es/img/12.jpg

 

 Allí mismo comienza un corto pero bravo camino hasta el Lago Tromen. Los guardaparques no se ponían de acuerdo en si podríamos llegar o no con la http://pachig.blogspot.es/img/13.jpg Partner, pero igual nos largamos. Es que el ripio es muy malo, la senda muy angosta, tanto que la vegetación selvática prácticamente se mete dentro del vehículo, y encima hay que vadear el Río Turbio que afortunadamente no era muy caudaloso. Llegamos bien y  disfrutamos de una caminata por la larga playa de arenas oscuras (volcánicas). Curiosamente, desde este lago tan cercano no se http://pachig.blogspot.es/img/14.jpg ve el Lanin. Preferimos no almorzar allí por el intenso calor y la falta de sombra en los lugares destinados a picnic. Regresamos con intención de cruzar el inmediato paso Tromen o Mamuil Malal para estar un rato en territorio chileno, pero desistimos pues nuestras damas no habían llevado documento. De regreso nos desviamos poco antes de llegar a la ruta 23, para visitar la Reserva Mapuche Atreuco. Tras unos 4 km. de ripio en los que nos  cruzamos con  varias majaditas de cabras y ovejas, llegamos al Galpón Comunitario que estaba http://pachig.blogspot.es/img/16.jpg cerrado. Al vernos, una niña nos dijo que esperáramos, que lo abren cuando llega gente. Efectuó un silbido y rápidamente aparecieron los paisanos con sus mercancías. También algunos visitantes más. Abrieron el galpón y exhibieron artesanías en madera, y algunos (pocos) tejidos. Yo compré una pifilka (flauta ceremonial) de lenga, y mis amigos algunos adornos tejidos y en madera. http://pachig.blogspot.es/img/15.jpg

La influencia cultural mapuche se percibe en gran parte del sur argentino por los nombres. Acá cerca de Mar del Plata, llegando a Sierra de los Padres está  El Coyunco, nombre similar a un paraje de Neuquen: Collun-co (Co = agua). La ciudad de Quequén tiene un nombre muy parecido al mapuche Neuquen (fuerza, ímpetu). Cerca de Tandil encontramos los arroyos Chapaleofú y Napaleofú (leufú = río, curso de agua). Y así en cantidad. Es interesante el rescate de ese idioma, reconocido por su estructura lógica y su sencillez, que se produce al utilizarlo en comercios, hoteles, etc. Por ejemplo, al lado de nuestro departamento en San Martín estaba una zapatería de nombre Namún, que significa: pie (El nombre del famoso cacique Namuncurá significa “pie de piedra”).

Al regresar a la ruta observamos que las márgenes arboladas del río Malleo ofrecían  un buen aspecto para el postergado almuerzo. Así que encontramos un precario lugar por donde bajar y nos instalamos bajo la frondosa arboleda (creo http://pachig.blogspot.es/img/17.jpg que eran maitenes). Así escuchando el fluir del río, Ernesto preparó unos bifecitos al disco que degustamos satisfactoriamente.

Pero aún nos quedaba la segunda parte de la excursión. Retomamos la ruta 23 y al encontrarnos de vuelta con el río Chimehuin giramos por ruta 61 (ripio) siguiendo su curso. Por allí hay un sitio histórico que recuerda el Combate de Chimehuin, del 6/12/1882 entre la 2ª brigada de Caballería al mando del capitán Vicente Bustos y las tropas del cacique Nancucheo. El camino cruza el río en su nacimiento en el Lago Huechulafquen, lugar muy apreciado por los pescadores. Por allí domina el paisaje  nuevamente el volcán Lanin. A poco andar está la http://pachig.blogspot.es/img/18.jpg entrada principal al Parque Nacional Lanin, único lugar donde nos cobraron entrada ($ 6 por persona). Avanzando íbamos viendo los distintos camping con nombres mapuches, que son administrados por las colectividades de este pueblo originario. Es que desde el año 2000 rige una política de co-manejo entre la Administración de Parques Nacionales y el pueblo mapuche. Así que en lugar de echarlos como hacían antes, los dejan vivir con sus rebaños y participar en la administración y los negocios. Al llegar a Puerto Canoa hay otro establecimiento de guardaparque. De aquí sale la ascensión por la cara sur al Lanin, que presenta mayor dificultad. De aquí también sale un pequeño recorrido pedestre que hicimos: el “sendero del bosque”. Un corto circuito dentro del bosque andino-http://pachig.blogspot.es/img/19.jpg

patagónico con  carteles explicativos sobre la ecología del mismo. Al finalizar visitamos la bonita playa sobre el lago Huechulafquen, que estaba bastante concurrida. Luego http://pachig.blogspot.es/img/20.jpg retomamos el vehículo para  continuar “hasta donde termina el camino” (según nos dijeron) y efectuar una caminata recomendada: el ascenso hasta “El Saltillo”. Para ello hay que llegar hasta uno de los lagos anexos al Huechulafquen, el http://pachig.blogspot.es/img/21.jpg Puemun (al norte). Al sur, está conectado el Lago Epulfaquen, que veríamos en el recorrido del día siguiente.

Promediando la caminata (de más de media hora) un cartel advertía que la subida “exige un gran esfuerzo físico”. Titubeamos un poco, pero continuamos. Con cierto agotamiento, debido a que el sendero entre un bosque de inmensos coihues se  torna por momentos ríspido y obliga casi a ir trepándose por las http://pachig.blogspot.es/img/22.jpg

piedras, llegamos al Saltillo. Allí, otro cartel  anunciaba que ése era el fin del sendero y que estaba prohibido seguir. Sin embargo, acicateados por gente que bajaba, tampoco le http://pachig.blogspot.es/img/23.jpg

hicimos caso y llegamos a situarnos detrás de la cascada,  bajo una especie de cueva en la piedra. Un espectáculo muy bonito ambientado con el fragor del agua que cae

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turbulenta. Bajando, encontré una planta de michay (también llamado calafate) y recogí algunos de sus frutitos negros y dulces. Los comimos cumpliendo el ritual que dice que hay que comer michay para volver a estos pagos cordilleranos. En el regreso, buenas vistas de la cara sur del Lanin cerca de Puerto Canoa. Al salir del Parque Nacional nos detuvieron los guardaparques para solicitar que diéramos un mensaje a un turista que había sufrido un accidente en el camino: el auxilio iba a tardar unas tres horas. De paso, nos pidieron que lleváramos hasta Junín a una compañera. Resultó ser una chica mapuche de 24 años que trabaja con los guardaparques, pero que a la vez es una especie de secretaria del Lonco (cacique) de la comunidad. Nos contó que el Lonco es elegido por la comunidad cada 3 años, que su función es representar a la comunidad e interceder en conflictos internos, que el actual ha logrado obtener  varias mejoras para los suyos. Nos dijo también de las rogativas que hacen todos los años para agradecer y pedir a la tierra (el Nguillatún) donde se reúnen todas las comunidades. Allí bailan el “lonco-meo” acompañados por pifilkas y cultrunes. La dejamos en Junín y continuamos el regreso a San Martín. La actividad de hoy había sido mucha y se nos hizo tarde: llegamos como a las 22 hs, apenas con tiempo como para cenar nuevamente en El Bodegón y tirarnos a dormir. Es que son como 300 km ambos recorridos. Mi recomendación sería, si se dispone de tiempo, hacer uno por día. Eso daría la posibilidad de cruzar a Chile por el paso Tromen y hacer 100 km más hasta Pucón, con magníficos paisajes (según dicen).

 

 

1 Neuquen y San Martin de los Andes

Escrito por pachig 18-03-2007 en General. Comentarios (11)

VOLCANES, LAGOS Y PEHUENES.

Viaje a Neuquen, enero 2007

Protagonistas: Diana Otero, Silvia Mercère, Ernesto Roig y Francisco Gorricho Vehículo: la Partner 2004 de los Roig.

Kilómetros recorridos: 4306.

Fotos y textos: Francisco “Pachi” Gorrichohttp://pachig.blogspot.es/img/61.jpg

Los cuatro intrépidos viajeros junto al cráter humeante del volcán Copahue

 

INTRODUCCION

 

A Silvia, mi mujer desde hace 37 años, y a mí nos gusta viajar. Y solemos elegir los viajes para recorrer y conocer, en lugar de quedarnos “haciendo sebo” en un sitio determinado. También nos agrada, si podemos, viajar con amigos. A mí, además, me gusta escribir las experiencias vividas. Lo hago desde joven. Al principio, en forma manuscrita en un cuaderno. Luego descubrí que era mejor incorporar los relatos al álbum de fotos, y empecé a usar los nuevos medios técnicos (computadora) para escribir, posteriormente imprimir los textos, recortarlos y pegarlos como epígrafes de las fotos. Así cumplían la función de preservar los recuerdos para uno mismo y, eventualmente, algunos allegados. Es que para mí los viajes tienen su encanto en tres etapas. La primera es la preparación: trato de juntar material (información, fotos, mapas) sobre lo que uno va a visitar, e intento planificar lo más posible la actividad a realizar en cada día. Luego, el viaje en sí, y por último “la conservación de los recuerdos” con las fotos y el relato, que permite recrear los momentos vividos, ponerlos en valor y en perspectiva e incluso profundizar la investigación en aquellas cosas que nos dejaron interrogantes. Ahora, la existencia de Internet permite un mayor acceso a datos y a personas. Descubrí que había viajeros que contaban sus experiencias en páginas propias o en otras conjuntas especializadas en viajes. Así, una vez decidido el viaje a Neuquen, la “primera etapa”, la de preparación, se enriqueció con las experiencias concretas de otros viajeros. Me resultó muy útil la página Viajeros.com, y especialmente la página personal de Omar Bianciotto, que había hecho un viaje en varios tramos parecido al mío, dos años atrás. De modo que pensé que yo también podría compartir mis experiencias por Internet con la esperanza de que pueda dar algunos datos útiles a quienes estén por viajar para esos lados, o bien alentar a otros a efectuar un viaje similar. Sería bueno que se fuera formando una red de relatos en la que los interesados podrían recurrir y aportar, con datos frescos y actualizados permanentemente.

 En este caso, lo excelente del viaje realizado me lleva a recomendarlo efusivamente. Fueron 11 días magníficos. Una primera etapa en San Martín de los Andes, con mayor intensidad de recorridos por las inmediaciones, y otra más “tranqui” en Caviahue, con excursiones cortas y el relax de las termas, compensado por la más exigente de las actividades realizadas: la subida al cráter del volcán Copahue. La diversidad de ambientes (la selva valdiviana de grandes árboles en San Martín y la relativa mayor sequedad de la zona de Caviahue) presentaron sin embargo algunos elementos en común: los lagos, los volcanes y los pehuenes que dan a la provincia de Neuquen una fisonomía muy particular y distintiva del resto de la Patagonia. Nosotros ya habíamos viajado en varias oportunidades al sur, pero nunca habíamos visto estos paisajes. En esta ocasión, habría que decir que en realidad no viajamos al sur, sino al oeste, ya que Neuquen está a una latitud similar a Mar del Plata, y es más: Caviahue y Copahue están un poco al norte.

Además de los comentarios y referencias prácticas respecto a rutas, alojamientos, comidas, excursiones, etc., me permití incluir algunas impresiones sobre historia, botánica, cultura, etc. que puedan motivar al viajero a profundizar en temas vinculados estrechamente a Neuquen, como pueden ser el pueblo mapuche, las particularidades de su árbol emblema: el pehuén,  la actividad volcánica y termal, etc. 

 

 

PRIMERA PARTE: EL VOLCAN LANIN

 

Domingo 14: desde Mar del Plata a ciudad de Neuquen

Salimos a eso de las 7:30 por ruta 88 y antes de andar 5 km nos encontramos con un tremendo accidente que había ocurrido minutos antes. Un auto no identificable, transformado en un montón de chatarra, se había tragado una columna. Alcancé a ver dos cadáveres tirados en la ruta, semi-cubiertos por la policía que acababa de llegar. Al día siguiente nos enteramos por la televisión que fueron 3 los muertos. Quizá extremando las precauciones luego de esta “advertencia”, paramos en Batán a comprar en la panadería El Trío las típicas facturas con que acompañar los mates ruteros y avanzamos por la ruta 88 disfrutando de los cultivos de girasol en flor. En Necochea cambiamos a ruta 228. Entramos a Tres Arroyos para conocer su edificio municipal de estilo francés y allí cambiamos a ruta 3, parando cerca de Bahía Blanca en una estación de servicio a almorzar unos sandwiches de queso y salame bajo los eucaliptos. Pocos kilómetros al oeste (más que al sur) de Bahia Blanca el paisaje deja de ser de campiña pampeana para empezar a transformarse en estepa patagónica. Al cruzar el río Colorado se entra (paradójicamente) en la provincia de Río Negro, con lo cual ya estábamos “oficialmente” en la Patagonia. Cometimos el error de haber llevado salame para varios días, ya que al efectuar el cruce del mencionado río nos lo hicieron tirar, pese a la apelación enérgica de Ernesto. No dejan pasar verduras, frutas ni carnes aunque sean secas. Al menos se salvó el queso tandilero que sí nos duró bastante tiempo.

Una interminable y desértica recta de 140 km une las localidades de Río Colorado y Choele-Choel, que es decir los ríos Colorado y Negro. En la primera curva ya cambia totalmente el paisaje al ingresar al famoso Alto Valle del Río Negro, pletórico de plantaciones de pera y manzana. En Villa Regina paramos a merendar en una estación de servicio y llegamos a la pujante ciudad de Neuquén con algunas horas de luz solar por delante. Para llegar a Neuquén hay que pasar primero por la aledaña ciudad rionegrina de Cipolletti, y cruzando el río Neuquén ya se está en la provincia y la ciudad homónima. Cierta curiosidad me ha despertado saber que este río confluye con el Limay a una muy corta distancia de ese puente, para formar el Río Negro, y que esa confluencia no sea punto de interés turístico (en ningún lado se la menciona). Nos alojamos en el Hotel Huemul (Tres de Febrero 335, 1 estrella, $ 90 la habitación doble) previo despiste que nos obligó a concurrir en la Dirección de Turismo, donde obtuvimos buenos mapas y folletos, y salimos a dar una vueltita a pie. Con sorpresa descubrimos que a dos cuadras del hotel se encontraba el Museo Nacional de Bellas Artes, un moderno y amplio edificio que resultó ser la única sede del prestigioso MNBA de Buenos Aires en el interior del país. Y que estaba presentando en esos momentos una “colección de escultura moderna española con dibujo” de primer nivel, con obras de Picasso, Dalí, Gaudí, Miró, Chillida, Oteiza y otros. Así que disfrutamos, y en forma gratuita, de una visita como para insuflarnos el espíritu con arte del mejor para afrontar nuestras incipientes aventuras.  Luego de un corto paseo por el Parque Central, la avenida Argentina y su continuación Olascoaga, en la cual comprobamos la intensa vida de esta ciudad, que además da la impresión de ser ordenada y limpita, regresamos al hotel y con la Partner fuimos a cenar al gran patio de comidas del Super Jumbo y a dormir, aunque para ello debimos contar con el auxilio del ventilador de techo, por lo caluroso de la noche. Kilómetros del día: 990.

 

Lunes 15: de ciudad de Neuquen a San Martín de los Andes

Luego de realizar algunas averiguaciones en casas de repuestos, Ernesto pudo solucionar un problema técnico de la Partner cambiando la paleta de ventilación. Así salimos algo tarde, primero siguiendo el curso del río Limay (aunque no se lo ve en ningún momento) hasta Arroyito por ruta 237; allí tomamos rumbo directo al oeste por ruta 22, atravesando desolados parajes patagónicos sólo matizados por la presencia de cantidad de santuarios populares dedicados al Gauchito Gil, Difunta Correa y otras divinidades. De pronto aparecen las importantes poblaciones petroleras de Plaza Huincul y Cutral-Co, con sus museos dedicados a los dinosaurios y a Carmen Funes, más conocida como La Pasto Verde, “brava gaucha en los fortines sureños” según la zamba de Marcelo Berbel. En Zapala giramos por ruta 40, pero esta emblemática carretera cordillerana fue utilizada por nosotros muy poco en este viaje, en esta ocasión sólo 10 km, hasta la ruta 46. El motivo del desvío fue una recomendación para visitar el P. N. Laguna Blanca, 23 km al sur de Zapala. Dicen que el nombre de la laguna proviene de la http://pachig.blogspot.es/img/01.jpg cantidad de cisnes que le daban antiguamente ese color, y el motivo de la creación de este parque fue justamente la preservación de los cisnes y otras aves. La decepción fue grande, pues al inclemente sol del mediodía sólo unas pocas gallaretas nadaban en la laguna, muchísimas menos de las que solemos ver todos los días en las lagunitas de Punta Mogotes. Hicimos un rápido pic-nic de sandwiches en estos solitarios parajes y continuamos hacia el sur. Pronto el camino  empezó a ser de montaña, y se empezaron a suceder bonitas vistas al transitar por el valle del Picún Leufú, donde nos entretuvimos poniéndoles http://pachig.blogspot.es/img/03.jpg nombre a las diferentes “geoformas” rocosas que iban apareciendo. Una de ellas era “la cabeza de indio” que aparecía como en bajo relieve dentro de una protuberancia rocosa negra en la cumbre de un cerro. Al tomar esta foto ya el ángulo de visión no permitía ver la figura.  Cruzando el río Catan-Lil empezamos a seguir su curso por la ruta 24, de ripio. Aquí sí el camino va casi permanentemente al costado del río, dando hermosas vistas de sus orillas arboladas.  El camino cruza el pueblo de Las Coloradas, que nos llamó la atención por ser seguramente el núcleo poblado de cierta importancia más aislado que encontramos en el viaje. Veinte km más de ripio lo separan de la ruta 40, que por asfalto nos llevaba para el lado de Junín de los Andes. Antes de desviarnos por la ruta 234 hacia esa localidad, apareció por primera vez ante nuestra vista el Volcán Lanín, http://pachig.blogspot.es/img/04.jpg suficientemente lejos y pálido como para que  casi no se vea en esta foto, en la que registré a Ernesto tratando también de fotografiarlo. Poco antes de Junín la ruta gira hacia el sur y atraviesa esta población en la que habíamos intentado conseguir alojamiento sin éxito. El motivo aparente es la gran demanda habitacional de los pescadores, ya que parece ser éste el centro ideal de pesca. Como para destacarlo, los carteles de madera indicadores de las calles llevan grabado un pescadito. También se destacan cantidad de rosales decorando los bulevares. Cuarenta km más y llegamos a nuestro destino: San Martín de los Andes, en el borde del P.N. Lanin.  Nos instalamos en la cabaña (o más bien departamento) del edificio El Montañés, que está sobre la misma ruta, entrando a la población, que ya toma el nombre de Avenida Koessler, Nº 1522, frente a la estación YPF, unas cuadras después del camping del A.C.A. en el cual habíamos estado acampando en 1989. Este lugar fue lo único que conseguimos reservar (aún con 20 días de anticipación) pero resultó cómoda, bien ubicada y económica ($ 160 por día para 4 personas), con la salvedad de que hay que subir escaleras: en planta baja está la cocina y el comedor, en primer piso una habitación y el baño y en el segundo la otra habitación, tipo bohardilla.  

 Como los días son largos en esta época nos quedó luz solar para hacer una caminata, siguiendo por la ruta – av. Koessler, que en la misma esquina cambia de nombre a San Martín, pasamos por la plaza Sarmiento. Poco antes de llegar a la plaza San Martín recabamos información en la concurrida Dirección de Turismo.

 La  Plaza San Martín es el centro neurálgico de esta bonita ciudad, rodeada de http://pachig.blogspot.es/img/05.jpg

cerros arbolados y que ha  sabido mantener un estilo arquitectónico montañés, con mucha madera y techos a dos aguas en sus edificaciones. Por eso nos regocijamos de haber terminado alojándonos aquí ya que nos pareció una ciudad bastante más bonita y más equipada que Junín. Siguiendo por San Martín (me refiero ahora a la avenida, no a la plaza, que tiene también el mismo nombre que la ciudad), llegamos hasta el Lago Lácar; hay que desviar antes hacia la  calle paralela

http://pachig.blogspot.es/img/06.jpg Villegas para acceder al mismo. He aquí un defecto de esta ciudad: tiene muy poco contacto con el lago, ya que, encajonada entre montañas, toca sólo el extremo este del mismo, que tiene forma  alargada en sentido este-oeste como casi todos los lagos patagónicos,  que ocupan valles transversales en la cordillera. Luego de disfrutar los últimos rayos de un sol muy agradable en la playita, http://pachig.blogspot.es/img/07.jpg volvimos por calle  Villegas, especializada en gastronomía, buscando de paso un lugar donde cenar. Encontramos “El Bodegón”, Mascardi esq. Villegas, un lugar con buena onda “para gente común”, propiedad de la firma “El Gordo y el Flaco SRL”. El Flaco estaba de vacaciones, el Gordo es el cocinero (la comida es a la olla y en horno de barro) y su mujer además de ser artista atiende muy amablemente las mesas. Buen ambiente, buena comida, buenos precios. Con el corazón contento y la pancita satisfecha, nos fuimos a dormir. Kilómetros del día: 490.