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solsticio

INTI RAYMI

Escrito por pachig 20-06-2011 en General. Comentarios (0)


Cada vez que llega el solsticio de invierno me pasa lo mismo: medito o bien me edito la mente (repaso, borro, reemplazo, registro) sobre el significado de esta época del año. Sobre todo me moviliza la aceptación casi general de que este es el comienzo del invierno.

Una propaganda de sopas que se ve últimamente dice con precisión: “el invierno es la estación de las noches largas”. Ahora bien, a partir del sosticio de invierno qué es lo que ocurre?: las noches se empiezan a acortar y los días a alargar. Qué es lo que empieza entonces en esta época?: el fin del invierno, no su comienzo.

Algo elemental que fue perfectamente advertido por nuestros hermanos incas, que festejaban y aún festejan en estas fechas el Inti Raymi (Fiesta del Sol) y nuestros hermanos mapuches que celebran el Wentripantu (año nuevo).

Y es que en realidad el solsticio de invierno es el año nuevo del hemisferio sur. Porque si bien la humanidad viaja en la misma nave (la Tierra) por el espacio, la inclinación del eje terrestre hace que tengamos las estaciones invertidas con el otro hemisferio. Por lo tanto el año nuevo que celebramos en el solsticio de diciembre es en realidad el año nuevo del hemisferio norte, no el nuestro.

Es año nuevo porque a partir de ahora empieza el ciclo anual de vida: renace el sol, renacen las plantas, renace la vida.

Este 21 de junio festejemos el Inti Raymi y olvidémonos del falso “comienzo del invierno”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Diversidad

Escrito por pachig 18-07-2010 en General. Comentarios (3)

DIVERSIDAD http://pachig.blogspot.es/img/aromo2.jpg

 

La Iglesia ha cuestionado el matrimonio entre personas del mismo sexo aduciendo que no es “natural”, y que su principal fin es la procreación.

En primer lugar, cuestiono el derecho que tiene de opinar sobre lo “natural” una organización cuyos fundamentos se basan en cosas sobrenaturales. Los científicos son los que estudian lo natural; los religiosos inventan lo sobrenatural. Y además, como dijo alguien, qué tiene de natural, por ejemplo, el matrimonio de las monjas con Dios, que tampoco está destinado a la procreación.

Poner algo en condición de “natural” supone relegar lo demás al carácter de “antinatural”, y por lo tanto, condenable. Aquí tampoco la Iglesia es la más indicada para opinar, pues impone para sus sacerdotes el celibato. Esto sí puede muy fácilmente  entrar en la categoría de “antinatural”.

Otra cosa sería si dijeran que el matrimonio entre personas de distinto sexo es lo normal. Ahí podríamos estar de acuerdo, pues las relaciones homosexuales no caben duda de que, al menos en este mundo y en esta época, son minoritarias. Pero lo que no es normal puede ser muy diverso. Los disminuidos mentales no son “normales”. Los genios tampoco. El hecho de que algo o alguien no sea “normal” no lo hace necesariamente condenable como ocurriría con lo “antinatural”. En tanto no perjudique a otros lo hace digno de respeto, lo hace digno de convivir en esa diversidad enriquecedora para todos. Ademas, lo que se considera “normal” puede dejar de serlo, dependiendo de los avances sociales y los cambios en las costumbres.

“Las relaciones sexuales se dan entre un hombre y una mujer”. Esto será lo normal, pero

no siempre es así. Muchas veces no lo es y no hay por qué condenarlo. La sexualidad es diversa.

“Los árboles florecen en primavera”. Esto es lo normal, pero tampoco es invariable. Ahí tenemos a los aromos, que esta época crudamente invernal ya han florecido en Mar del Plata. Los aromos son los primeros en agradecer al sol su renacimiento. Ya han detectado que los días se han alargado algunos minutos después del solsticio, y lo festejan con una explosión de flores solares, amarillas y redondas como el sol.

No es un árbol normal. Y por suerte no lo es! Gracias al aromo, empezamos a disfrutar de la primavera en pleno invierno, empezamos a notar que vamos dejando atrás lo más frío y lo más oscuro del año.

La naturaleza es diversa.

 

Feliz Inti Raymi

Escrito por pachig 24-06-2009 en General. Comentarios (0)

Un saludo que quiero hacer habitual en estas fechas:

FELIZ INTI RAYMI!!!

 

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La Puerta del Sol en Tiahuanaco, donde los aymaras festejan el Inti Raymi, donde Castelli celebró el primer aniversario de la Revolución de Mayo y donde Evo Morales asumió como presidente de Bolivia.

 

ES EL SOLSTICIO DE INVIERNO.

ES EL COMIENZO DE LOS DIAS LARGOS.

ES EL RENACIMIENTO DEL SOL.

ES EL COMIENZO DEL CICLO ANUAL DE VIDA.

NO ES EL COMIENZO DEL INVIERNO.

 

MORTALES DEL SUR, ALEGRAOS!!

 

Pachi

Celebremos el solsticio de invierno

Escrito por pachig 24-06-2009 en General. Comentarios (1)

CELEBREMOS EL SOLSTICIO DE INVIERNO

 

Alrededor del 21 de junio se produce el solsticio de invierno en el hemisferio sur y de verano en el norte. Al revés de lo que ocurre en el norte, aquí en el sur son los días más cortos del año, los de menos luz solar, los días en los que el sol parece desfallecer y está más bajo en el horizonte.

 

Por una extraña tradición avalada oficialmente, se considera al 21 de junio como "comienzo del invierno". En realidad, es el comienzo de los días largos. A partir de ahora, el sol comenzará a subir día a día, aumentando su entrega de luz y calor. En realidad, es el comienzo del fin del invierno.

 

En el Hemisferio Norte se celebra

 

Un hecho así es como para festejar. Y por qué no se festeja? Pues me parece que el no festejar esta fecha es una expresión de nuestra dependencia cultural. Veamos por qué.

 

En el Norte civilizado y hegemónico las antiguas culturas de Europa y Asia Menor celebraban grandes fiestas religiosas en fechas cercanas al solsticio de invierno (allí en diciembre) dado que culmina (es decir, llega a su punto más alto, y por tanto empieza a declinar) la época más fría del año. Actualmente hay una fiesta íntimamente relacionada con el solsticio de invierno: se trata de la Navidad.

 

Durante el Imperio Romano las fiestas más importantes eran las Saturnales. Se celebraban durante una semana, en pleno solsticio de invierno. Toda la actividad económica se suspendía, los esclavos quedaban transitoriamente libres, había intercambio de regalos y predominaba un ambiente de alegría. Las fiestas se celebraban en honor de Saturno, protector de la agricultura, de la siembra, dios del Cielo. Los romanos celebraban el renacer de la vida que se anuncia en esos días de diciembre, equivalentes a nuestro junio.

 

El cristianismo, que puede ser acusado de muchas cosas menos de tonto, se apropió de las fiestas paganas incorporándolas. En este caso, el nacimiento de la vida, del Sol, pasó a ser el Nacimiento de Dios y se instituyó la Navidad, el 25 de diciembre.

 

La globalizada tradición del árbol de Navidad también tiene relación con el solsticio de invierno. Es una tradición anglosajona consistente en decorar árboles para celebrar la época en que el sol, como un Dios, remonta en el cielo y le empieza a ganar a la oscuridad. El hecho de ponerle luces simboliza que por fin la luz del sol empieza a verse entre las ramas de los árboles, indicando que ya tiene suficiente altura después de haber permanecido gran parte del año bajo en el horizonte.

 

Santa Lucía es la patrona de la Luz. Su fecha en el santoral es el 13 de diciembre. En Europa se suele poner el árbol de Navidad en esa fecha, reforzando el mismo simbolismo. Un refrán español dice:

 

Por Santa Lucía

Un minutito todos los días

Menguan las noches,

Crecen los días.

 

La sabiduría de los pueblos originarios

 

Al haber importado culturalmente la celebración de la Navidad, además de indigestarnos desubicadamente con turrones, frutas secas y otras comidas supercalóricas aptas solamente para el frío boreal, también nos quedamos sin una celebración de nuestro solsticio de invierno.

 

Pero es que no la había antes por estos pagos sudamericanos?  Podían pasar desapercibidas estas fechas por ejemplo para los Incas, adoradores del sol?

 

Pues no. El Inti Raymi, la Gran Fiesta del Sol de los Incas, se celebraba precisamente en junio, en el solsticio de invierno. Daban la bienvenida al sol, celebraban su regreso. Es una fecha de renovación y purificación. También es el comienzo de un año nuevo (Mosoj Mata o Machaq Mara) y esto es muy sensato pues todo el ciclo anual de vida comienza en esta época. Así, parte de la ceremonia consiste en pedirle al Inti Tata (Padre Sol) que las cosechas sean buenas. El Padre Sol fecunda a la Madre Tierra (Pachamama) y ésta engendrará  los frutos.

 

Actualmente se siguen efectuando estas celebraciones en Cusco (Perú), otrora capital del imperio incaico. Y también en Bolivia, donde los aymara festejan el año nuevo en el complejo arqueológico de Tiahuanaco, cerca de La Paz y del lago Titicaca.

 

Más al sur, también los mapuches celebraban (y siguen celebrando) en esta época el comienzo del año (Wentripantu). Festejan que la tierra se empieza a cargar de energía solar, después de haber estado consumiéndola desde el solsticio de verano.

 

Conclusión

 

Por lo tanto, propongo como un acto de independencia y reafirmación cultural sudamericana, se instaure la celebración del Inti Raymi o Fiesta del Sol (las Saturnales americanas) el 21 de junio. Y mientras tanto esto no se produzca, al menos dispongamos nuestro espíritu con la alegría de que empiezan los días largos en vez de la tristeza del "comienzo del invierno".

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Fuentes de información:

-         Enciclopedia Encarta 2000

-         Jorge Ianizewski, www.circuloastronomico.cl

-         José Gil Carreras, http://aagc.dis.uligc.es/arqueoastronomia

-         Sylvia Ríos Montero, www.uchile.cl

-         Luis Romero, luis.romerob@gmail.com

-         Agradecimientos especiales:

-         Patricia Barcia

-         Abel Ferrino

-         Martín Gorricho